18.6.15

FEVER de Katarzyna Rogowicz

FEVER es una bellísima obra de Katarzyna Rogowicz. Lo que en un principio iba a ser un proyecto-encargo, fue tomando vida propia a través de las entrañas de la artista hasta, literalmente, parir nueve ilustraciones a las que les puso voz la fotografía de Manuel Zamora.

Pero la historia no ha hecho más que empezar... el otro día estuve en FEVER, un taller de la artista donde te invita a intervenir una fotografía especialmente significativa para ti. Es increíble la experiencia de crear una historia nueva a través de un instante congelado hace más de medio siglo. Las fotos de los bisabuelos, abuelos, de los padres... que vieron pasar los años encima de una cómoda, son testigos de un cambio insospechado.
Esa abuela que nunca salió del pueblo, ahora tiene pintada una maleta en la mano porque se va a Japón, quién sabe si a tatuarse un tigre en la espalda.
A esos matrimonios enmarcados en plata, donde su complicidad radica en mirar cada uno hacia el lado donde les indica el fotógrafo del estudio, y agarrarse castamente del brazo, de repente les cambia el destino porque tú escribes en sus trajes una historia nueva para ellos.

Me encantó, sumergirme entre fotos, anécdotas familiares (qué más da si verdaderas o inventadas), pinceles, plumas, rodillos y tintas. Me encantó observar a Katarzyna en acción, tan pausada y curiosa a la vez. Me fascinó escuchar la historia de sus pendientes de flechas rojas, de su anillo de casada consigo misma y de los dibujos tan subidos de tono de un antepasado fantasmal.

Hay almas que no están entre nosotros por casualidad. Alguien las ha puesto en nuestro torpe escenario para que, de vez en cuando, nos toquen con su gracia y se produzca eso tan mágico dentro de nosotros. Hay personas que te hacen bien, que dejan algo dentro de ti que te eleva a dos metros del suelo, y sabes, que después de ellas, nunca vas a volver a ser igual... y no lo intentas, ya a estas alturas de vuelo.

Aquí os dejo algunas fotos del taller:

Taller FEVER (Katarzyna Rogowicz) 2015

Taller FEVER (Katarzyna Rogowicz) 2015

Taller FEVER (Katarzyna Rogowicz) 2015

Taller FEVER (Katarzyna Rogowicz) 2015
Taller FEVER (Katarzyna Rogowicz) 2015



Taller FEVER (Katarzyna Rogowicz) 2015
Os dejo también este vídeo que me encanta.





26.5.15

Carta a Benjamin Rasmussen

Carta a Benjamin.
Querido Ben:
Confieso que te he descubierto por casualidad y me gusta mucho tu trabajo, sobre todo el fotolibro "Home" que publicasrte. Me parece una delicia.
Como quiero tenerte presente, te buscaré en las redes sociales, para seguirte y bueno, en este blog pasarás a mi pequeña colección de descubrimientos molones.
Ah, por cierto, genial la foto con monito que has colgado en tu biografía.

Un fuerte abrazo.
Ya, siempre en contacto.
Pepa González.








12.5.15

Melissa Splitz o la enfermedad mental de mamá

Qué queréis que os diga, es durísimo hacer este camino a la inversa. Cuidar a la que se supone que una vez te cuidó.

Todavía podemos hacer un buen duelo por otras causas, vejez, enfermedad física... pero la enfermedad mental de un padre es otra cosa. ¿Por qué? porque pone en jaque todas las representaciones que uno tiene de niño con sus padres, siendo cuidado por alguien responsable y adulto. ¿Dónde te miras, entonces?. Los recuerdos se convierten en dudas.

Todo se complica aún más.

Pero bueno, también hace personas capaces de entender a la perfección idiomas inaudibles, pero que están. ¡Vaya que si están!. Capaces de captar las necesidades del otro, antes incluso de que las haya formulado. También hace personas sin duda, extraordinarias.

Mirad este proyecto de Melissa Splitz, no puedo decir más...

Melissa Splitz, "You don't have to worry about it" (2012)

10.5.15

EL DIABLO Y DANIEL JOHNSTON

Daniel Johnston es el hombre de las casualidades, y por casualidad, hace años, me lo encontré y me fascinó. Es una historia increíble, agria y preciosa a la vez. Os recomiendo que lo veáis entero.


3.5.15

El día de la madre

Un abrazo a todas las mammmas.
#yoconfieso que a veces, a veces, a veces, a veces, a veces..., a veces y a veces. 

6.4.15

Parecidos razonables

¿Qué tienen en común estas tres obras?

Que las tres son maravillosas, además, el tema es inagotable.

El nacimiento de Venus (Sandro Boticcelli, 1482-84)



Rineke Dijkstra (Hilton Head Island, 1992)

Angela Strassheim Untitled (Alicia in the pool)



20.2.15

Leaving Home, Coming Home: A portrait of Robert Frank (2005)


Este vídeo es un documental sobre Robert Frank (en un tuit: el Jack Kerouac de la fotografía)
En un post anterior escribí acerca de "Los americanos", de R. Frank, un clásico y un magnífico referente en el mundo fotográfico. 
Que lo disfrutéis: 


18.2.15

Paul Strand, el fotógrafo con pies de plomo.

Últimamente me lleva rondando esta foto por la cabeza.

Imagínate que la niña, que te mira intensa y contenida, no tiene ese sombrero de paja, de pueblo, sostenido en las manos... 

Imagínate también que no están esas ramas a la derecha, que encuadran a la niña y le dan sentido, verticalidad y volumen a la fotografía...

Imagínate ahora, que el muro de su espalda no está salpicado por restos de musgos, o lo que una vez fueron raíces de alguna planta vivaz o humedades, que simplemente fuera un muro plano, mudo, sin esa textura sutil, pero que brutalmente te atrapa la atención, y te lleva al centro de la Tierra, o sea, la mirada intensa en combinación con su actitud serena y contenida. 

Imagínate que los botones de su vestido no brillan, no establecen una extraña simetría que te dirigen a su cuello, su boca, su nariz... su pelo, que no intensifican esa sensación de verticalidad que ya señalan las ramas de la derecha, que no proporcionasen la estatura de la niña dentro de la foto. 

Tener los pies de plomo, te hace mirar con pies de plomo. ¿O no?.

Paul Strand, "Aprendiz de costurera", 1953.

24.1.15

Lectores de Proust



Esta es Altea, sólo tiene un dueño. Su dueño sólo tiene un autor. 
En gran medida, todos nos damos la mano.

17.1.15

Fotografiando a Proust

Hace algún tiempo vi esta foto en PijamaSurf, Marcel Proust está tocando la raqueta,  la chica del centro, irónica, posa como si estuviera en un estudio, un niño se cuela en el plano con un bastón y la niña pequeña se ríe espontáneamente, parece ya bastante acostumbrada a las fotos de aficionado.



Esta fotografía fue tomada en 1891, hacía justo dos años que se comercializaba la primera Kodak de bolsillo (la mítica Brownie). George Eastman, el fundador de la compañía era, por así decirlo, el Steve Jobs de la fotografía de la época: ¿Queréis fotos? Pues yo haré que toooodas las casas tengan cámaras mini para vuestros momentos-raqueta.

Su eslogan era como una canción de los Beatles, siempre está actualizado: "Usted pulse el botón. Nosotros haremos el resto". Desde que irrumpió esta cámara en el mercado, el número de fotógrafos profesionales empezó a decaer, a decaer, a decaer... hasta hoy.

La cámara Kodak, tuvo tal impacto social, que fue uno de los primeros productos de consumo de masas que hubo en Estados Unidos. Todo el mundo quería inmortalizar su intimidad, mirarse en el mundo real. Esta sociedad, estaba acostumbrada a los retratos de estudio, formales, pausados, congelados antes de pulsar el botón. Son dos usos distintos de la fotografía, pero hoy me inclino por los momentos Proust-raqueta.


Para Albertina @carquetas

11.1.15

Angelica Dass o los colores de la humanidad

Leí no sé dónde, que el pasaporte más caro en el mercado negro es el brasileño. Casi cualquier persona del planeta podría haber nacido allí sin levantar sospechas.

De alguna manera Humanae cuenta la historia de Angélica Dass, una fotógrafa brasileña afincada en Madrid, nieta de nativos brasileños negros, su padre fue adoptado por una familia de "blancos". De alguna manera, este proyecto nació muchos años antes de que ella tomara plena consciencia de su propósito. 

Humanae nace desde la diversidad global en el más amplio sentido de la palabra. No invita a detenerse en estaciones de paso como la edad, el género, la religión etc, y menos aún bucea en menudeces tales como el estatus social, económico, político, o la nacionalidad de nadie. Su sistema de reclutamiento de los candidatos es aleatorio, a través de las redes sociales.

Angélica retrata con un fondo blanco, luego coge una pequeña muestra de pigmento de la nariz, que es la parte del cuerpo más sensible al cambio de color de la piel (el frío, el sol, un resfriado, una borrachera...) y lo traslada a la paleta de Pantone, un sistema industrial de clasificación del color, donde los colores primarios tienen la misma importancia que las mezclas a partir de ellos. Todos valen. 



Ninguna persona tiene el mismo color de piel, ni siquiera su propia piel tiene una pigmentación homogénea. Teóricamente hablando, la infinidad de colores de piel tiene su límite en el número de habitantes, que en ese milisegundo, tenga el mundo. 

Este proyecto ha sido viral, otra vez, en el más amplio sentido de la palabra, porque las sinergias que ha creado han sido, no menos interesantes, desde análisis estadísticos de los colores de la piel, pasando por la variedad en las formas de las caras, proyectos escolares en los que los niños desaprenden teorías: "el lápiz de color carne"... #WTF is this?

Lo que me parece más fascinante del proyecto de Dass, es la subjetividad que se despliega tras esos "PANTONE 58-8 C", "PANTONE 323-2 C"... la insatisfacción con el aspecto propio incrementa las ventas de cremas que "entonan" a los norteamericanos y europeos, mientras que esas mismas multinacionales fabrican lociones para "blanquear" a los asiáticos. 

Todo depende del aplomo con que mires a tu ideal del yo, supongo. 



Para Henry, @GuitarCafe

9.5.14

Bleda y Rosa pierden el tiempo

Esta es la historia de un reencuentro. Un reencuentro con la fotografía a través de la literatura, de la literatura de la guerra. No hay camino más insólito que éste, que claro, una vez andado no parece tan peregrino. Pero lo es.

Empezamos con Bleda y Rosa, dos fotógrafos que exploran el mapa y el territorio con la objetividad de la escuela alemana, siendo mediterráneos de pura cepa. Una mezcla, cuanto menos, peculiar. El caso es que ahí están, con gloria y con pena. Bleda y Rosa.


"Entre Toro y Peleagonzalo, 1476", de la serie: "Campos de Batalla" (1994-96), Bleda y Rosa


















Seguimos con En busca del tiempo perdido, obra a la que me he entregado en cuerpo, y sobre todo en alma. Todo lo que te pasa o lo que te puede pasar en esta vida lo escribió Proust, en esta obra. No hay palabras. Es la otra Biblia.

Y aquí cruzamos las vidas, la de Bleda, la de Rosa y la de Marcel. ¿Dónde?, en los Campos de batalla de los primeros, que es un proyecto fotográfico de lugares donde, siglos atrás hubo una batalla. Dos bandos, dos fotos enfrentadas cuerpo a cuerpo. El contraste del silencio técnico de la foto, con el lugar que representa. Casi oigo las fotos, casi. Pero no, nunca conseguí escucharlas. El porqué lo sé ahora, años después, en El mundo de Guermantes, en la literatura de la guerra, donde Proust le da sentido a la obra de Rosa y Bleda. Dice así:

"Un campo de batalla no ha sido, o no será a través de los siglos, más que el campo de una sola batalla. Si ha sido campo de batalla es porque reunía determinadas condiciones de situación geográfica, de naturaleza geológica, defectos, inclusive, propios para estorbar al adversario (porque un río lo cortase en dos) y que han hecho de ese lugar un buen campo de batalla. Por consiguiente, lo ha sido, lo será. 

No se hace un estudio de pintor de una habitación cualquiera; no se hace un campo de batalla de cualquier lugar. Hay lugares predestinados. 

(...) De manera que siguiendo las montañas, en un sistema de valles, en determinadas llanuras, puedes. casi con el carácter de necesidad y de grandiosa belleza de las avalanchas, predecir la marcha de los ejércitos".

El mundo de Guermantes (1921-22), Marcel Proust. 


Y es que, a veces, a los mejores fotógrafos, te los encuentras en los libros sin trama, sin campos, sin batallas,  ni tiempo.




"Lugar de Lutos, 793" , de la serie, Campos de Batalla (1994-96), Bleda y Rosa. 



















A Mónica Lozano.

15.7.13

Viajes, viajes y más viajes.

Habrá pregunta más compleja que "¿por qué queremos viajar?". ¿Por qué somos turistas? en la respuesta fácil, "porque quiero salir de la rutina", posiblemente esté el núcleo de la cuestión. Pero en realidad, ni siendo turistas, escapamos de la rutina, de la rutina del turista.

Y por qué queremos escapar de la rutina, si la rutina no es mala en sí, nos estructura la vida, nos la ordena y no está en absoluto reñida con una vida lúdica y creativa, al contrario. Será que a lo mejor lo que nos mueve es escapar del desgaste de estar con nosotros mismos en un escenario más o menos acotado, pero ni viajando huimos de nosotros, aunque está la fantasía de que sí. Sin embargo, ese cambio de gradiente, esa transición entre estar en nuestro salón a estar a miles de kilómetros de allí, es interesante de verdad. Salimos de una constante, "rutina", para entrar en otra constante "itinerario turístico". Lo que realmente nos descomprime es el cambio de estado, probablemente sea ese el fin último de nuestro ansia de desplazamiento.

Dicen los antropólogos que el turismo es una forma de ordenar el mundo, otra forma de control social por la sociedad capitalista postmoderna. Debe ser así, la industria del turismo es una enorme máquina que mueve billones de euros, dólares, yenes... billones de lo que sea, y no es para despreciarla, desde luego.

El hecho de viajar nos posiciona, nos da eleva a un estatus cómodo, de desahogo económico, social y, a veces, hasta cultural.

Martin Parr
La industria del turismo, sagaz como el zorro viejo, usa estrategias para atraer la mirada del turista. Los lugares, en sí no tienen mirada si no hay alguien que va y los mira, pero además han de ser mirados con deseo, con cierto grado de complicidad y el lugar, en cierto modo, ha de estar narcisizado. De manera que la cuestión no está en la mirada del turista, sino en llevar esa mirada hasta allí y mantenerla llena de libido, de ilusión por estar a miles de kilómetros de casa, después de decenas de horas de colas, visitas, itinerarios y trayectos. La agenda de turista casi siempre es apretada, en pocos días tiene que verificar que esa imagen del pueblo que visita era tal y como, inconscientemente, se había construido, pero además ha de volver, en cierta medida con sensación de sorpresa, de que ha descubierto algo que le hace ser distinto. No se lo ponemos fácil a la industria, no.

Pero este fenómeno tiene hasta nombres y apellidos, se llama "Staged Authenticity" (autenticidad escenificada o representada), lo acuñó el antropólogo Dean McCannell y hace referencia a las estrategias que usa la industria para prometerle al turista que mirará cosas que normalmente están ocultas al visitante, o que experimentará las cosas que experimenta el que es de allí.  Nunca habíamos estado tan cerca de vivir la vida del otro, de un otro que no es yo.

Martin Parr
¿Y por qué tenemos tanta necesidad de hacernos tantas fotos cuando viajamos?. ¿Cuántas veces hemos visto la Torre Eiffel, la de Pisa, las cataratas de Iguazú, la plaza roja como escenario de fondo de un turista sonriente en un primer plano?. Da igual que hayamos visto cientos, miles de veces la misma postal, eso no nos va a disuadir del impulso de repetirla tan pronto como tengamos la oportunidad. En el fondo, el turista no viaja para ver el lugar, sino para verse a sí mismo en ese lugar.


Y entre tanta foto, ¿cuándo acaba nuestro viaje?, desde luego que no es en el avión de vuelta. Quizás sea cuando hayamos descargado todas esas fotos en el ordenador de casa, las veamos o no, o cuando hayamos dejado de contar a unos y otros las anécdotas, comparativas y descubrimientos de ese viaje. Es entonces cuando hayamos vuelto a esta otra constante, a la rutina b, la que nos ocupa los otros 11 meses.

Y es que, como dice Enrique Vila Matas, viaje uno lo que viaje, la vida se la juega uno en el salón de su casa


11.6.13

La la foto que no hice

(...) Dedicaba gran parte de su vida a establecer categorías de presagios. Y por eso no es de sorprender que cuando le resultaba imposible ejercer esa función por dudar de ella, au capacidad para hacer frente a las circunstancias de la vida diaria, se reducía al mínimo. Era como si le acometiera una extraña parálisis. (...). Si en esos períodos se mostraba contenida y razonable era sólo porque imitaba mecánicamente un comportamiento que consideraba racional. Una de las razones de su aversión por el relato de los sueños era sólo porque al oírlos pasaba a primerísimo plano la lucha violenta que se libraba en ella, la guerra entre la razón y atavismo. (...).

Lo que complicaba aún más las cosas era que, otros días, la venganza de lo alto parecía la más remota de las posibilidades. Todas las señales eran buenas; un aura sobrenatural y benéfica resplandecía en torno a cada persona, objeto y circunstancia. Esos días, si se permitia a sí misma acuar como sentía, Kit podía ser muy feliz.

Paul Bowles (El Cielo Protector).

... esta es la foto que no hice...

5.6.13

Living with Herbie


Ed Kashi
Qué supone estar al cuidado de una persona mayor y enferma, en una sociedad donde la vejez y la muerte parecen estar vetadas. Esta familia afronta este reto con enorme valentía, sin duda. Es notable la falta de referentes socioculturales de este pequeño grupo en concreto, y de la sociedad norteamericana en general, a los que recurrir para afrontar una situación así. 

Sin duda es una familia comprometida y enormemente reflexiva, que trata de comprender la rutina de la decadencia sin ese background de vivir con un abuelo que, a lo mejor, otras sociedades llevamos de serie.

Os animo a que lo veáis tranquilamente, sólo dura 10 minutos, eso sí, necesitaréis wifi a mansalva.

4.6.13

Antonin Kratochvil

No tenía ni idea de quién era, pero conocía la agencia vii de la que él fue uno de los fundadores. Antonin Kratochvil daba un taller de una semana sobre el Retrato Psicológico. Recibí un mail de Mónica el último día para inscribirse, no me lo pensé. Luego vería quién era ese tal Antonin.

Antonin Kratochvil
Después de inscribirme miré su trabajo, me encantó. Luego miré muy detenidamente la serie Incógnito, un proyecto de retrato a celebrities del mundo mundial que le llevó diez años. Este era el proyecto semilla sobre el que se construiría el taller. Me fascinó.

Incógnito son retratos, retratos a gente muy muy famosa, harta de retratistas. Son fotografías que contienen algo inquietante, no muestran al personaje, sino que lo insinúan con una enorme sutileza. Posiblemente ese acercamiento es lo que les da calidez de personas de carne y hueso, que no es poco.

Hay talleres de los que uno vuelve sin ganas de volver a hacer fotos, eso es feo. De Antonin volví con enormes ganas de seguir corriendo en este maratón sin visos de acabar nunca. Aprender no es fácil, pero ¿y qué?.

Lo difícil se consigue y lo imposible se intenta, ¿o es que tú no harías lo mismo?.



17.5.13

Rania Matar

Llevo varios días con este nombre en la cabeza. Rania investiga, a través de la fotografía, la identidad de las adolescentes de entre 10 y 18 años.

Empezó centrándose en ellas, retratándolas sólo a ellas. Cómo miran, cómo colocan su cuerpo, cómo se relacionan contigo, consigo mismas... Cada foto es un cuento.

Más tarde, Rania amplió el foco de atención y quiso entrar en sus santuarios, es decir, en sus habitaciones. Los posters y las fotos de las paredes, la ropa amontonada en cualquier parte, el peluche es el testigo de una infancia que es finita, el espejo es cómplice de lo que se quiere y se odia a ratos... y maquillaje de supermercado, esmalte de uñas colorín, collares, cartas, pegatinas y un edredón que casi nunca descansa, decorosamente, sobre la cama.

El mundo está revuelto, not me.











10.1.13

El Angel del Barrio

Hay historias que por h o por b las llevas tiernamente para toda la vida. Es como si las guardaras en una carpeta especial que no va a la memoria, sino al alma.

Esta que os digo es una de ellas. Se trata de Joe, un anciano de 81 años que nació, trabajó y ha vivido toda su vida en Hoxton Square, en Londres.

El fotógrafo Martin Usborne (muy amigo de fotografiar animales, personas y especialmente su relación entre ambos) se cruzó por la calle con Joe y quiso retratarlo desde ese instante. La sorpresa es que a partir de ese deseo, surgió una amistad llena de encanto

Joe es un poco Bienvenido Mr. Chance, con esa sabiduría naïf que tienen algunas personas que han sobrevivido a casi todo. El universo de Joe es sorprendentemente simple y hondo a la vez, quizás por esto tenga muchísimo más alcance que las calles de las que nunca ha salido.

Todos los barrios tienen sus propios ángeles que velan por nosotros, por amor al arte.

Os recomiendo que miréis el proyecto, se llama Joseph of Hoxton.

Martin Usborne, del proyecto Josph of Hoxton

8.1.13

Enrique Meneses o El Arte de Vivir Rodando

Quisiera empezar el año haciéndole un tributo a la vida, así que empiezo con Enrique Meneses.
Enrique nació en 1929, la misma semana del crack de la bolsa de NY, y esto, de alguna manera marcó su personalidad. Fue un optimista incurable, un superviviente confeso, un eterno inconformista, amante de la vida viva, llena e intensa. 

Enrique ha vivido cinco crisis y lo cuenta con cierto orgullo. Con el orgullo del superviviente, del que ha sido capaz de inventarse a sí mismo cada día, de adaptarse a las duras y también a las maduras, con ganas, con brío y mucha dignidad. 

Cuenta que iba para diplomático porque así lo quería su padre, pero recompuso su vida, plantó a su padre y dejó derecho para entregarse al fotoperiodismo.

Fue cien mil cosas, casi todas relacionadas con su oficio de fotoperiodista (y sobre todo freelance), que vivió con más que pasión. Posiblemente por la que más se le reconoce es por su trabajo como reportero en Sierra Maestra con el Che Guevara y Fidel Castro durante la revolución cubana. Allí desembarcó detrás de unas faldas que le dieron calabazas y acabó viviendo cuatro meses con Fidel, nada más y nada menos. Nunca le llovió una historia, si hacía falta levantaba un camino intransitado durante siglos para ir detrás de lo que sentía que tenía que contar. Así ocurrió en Cuba.

Empezó a escribir a los 15 años y a los 83 años seguía haciéndolo. Todas las mañanas a las 8:30, estaba al pie del cañón, que era su ordenador. Artículos, libros: "Fidel Castro" (1966), "La Bruja Desnuda" (1976), "Escrito en Carne" (1981), 2La Nostalgia de un Error"... fueron algunos de ellos. Sus memorias publicadas en 2006, "Hasta Aquí Hemos Llegado", son del todo recomendables. Fue corresponsal en Oriente Medio, En India. Dirigió varios programas en TVE como "A Toda Plana", "Robinson en Africa" y en RNE como "Aventureros". También fue director de Playboy España y trabajó para revistas como Paris Match y Life.

...


Retrato de Enrique Meneses en su expo sobre Cuba
Y estoy escribiendo una lista de las cosas que hizo, pero esto no es lo que yo quiero contar de Enrique Meneses. El rastro de vida que queda de las personas que se van, ese aura, no está en los logros. A los trofeos, a los "oscars" no les late el corazón. Creo que está en las ganas, en la pasión por vivir, crear, hacer... amar. El triunfo es fluir. Fluir es seguir rodando. 

Enrique decía que prefería equivocarse ahora que tener razón dentro de cien años y por eso no paraba de hacer cosas y de inventarse una y otra vez. Entendió a la primera este cambio de paradigma vital que llamamos crisis y tardó poco en dar respuesta. Fue blogero incansable durante años y uno de los artífices de Utopía TV, una televisión hecha por y para un periodismo libre, sin artificios, ni censuras (y dicho sea de paso, ponerla en marcha costó unos 400€).


Sabía muy bien que tener una idea es mucho más valioso que guardar cien lingotes en un banco y que llevarla a cabo es tan barato como una buena conexión a Inertnet. Este es el espíritu de este "chico de garage" de 83 años. 
Valoraba la libertad sobre todas las cosas, hacía lo que sentía y no, no era políticamente correcto. Decía en las Universidades que la verdadera Universidad está en la calle, "¡hacer el reportaje que queréis y seréis buenos!, no esperéis que un jefe os mande lo que tenéis que hacer o decir". El trabajo a cambio de nómina era sinónimo de muerte. Los tiempos le dan la razón. Una mente inquieta, hoy, no viste mocasines.

Animaba a los jóvenes a buscar en su curiosidad,  en su inconformismo, en su creatividad... para calzarse en la vida. Su legado es su pulsión de vida, su ilusión y su enorme compromiso. Esto sí es lo que quería comunicar de Enrique Meneses.

Os dejo el "Decálogo del aventurero" y esta entrevista en la revista Jot Down, dos buenos retratos de Enrique.

16.11.12

Dana Popa desde el infierno

Dicen que Don DeLillo, mientras escribía Mao II, trabajaba con dos carpetas, a una la llamaba “arte” y a la otra “terror”, nunca será el único. ¿Quién se atreve a describir el trabajo de Dana Popa, “Not Natasha” de “maravilloso”, si no es con otra carpeta a su lado que rece “terrible”?

Dana Popa (Rumania, 1977), bajó a los infiernos de la mano del Open Society Institute para documentar lo que queda de un grupo de mujeres que han sido víctimas del trafico sexual durante años.

Explica que son engañadas por amigos, por vecinos que les prometen un trabajo en la ciudad que las va a sacar del hambre y la pobreza. Son mujeres que jamás hubieran abandonado su aldea. Su pecado es que no fueron capaces de intuir que lo peor las esperaba tras la puerta de sus casas. Son retratos de lo que queda de unas mujeres que sobrevivieron a la sordidez, al canibalismo y al inframundo.

Y es que los depredadores ya no viven entre baobabs, ahora llevan planchados los cordones de los zapatos y beben Veuve Clicquot entre millonarias obras de arte, como si eso fuera a apagar el ruido de fondo que, de noche, a solas, emite su eterna maldad.

Dana Popa, "Not Natacha Series", 2006.
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6.11.12

"The Family of Man" en toda su vigencia.


“The Family of Man” ha sido la exposición fotográfica con mayor itinerancia y más vista de todos los tiempos con más de 9 millones de espectadores. Su catálogo ha sido el libro de fotografía más vendido de toda la historia. Este es el “momento Guinness de los Records”.

La exposición se inauguró en enero de 1955 en el MOMA de Nueva York y viajó durante siete años por 38 países. Edward Steichen, que en ese momento era el director del departamento de fotografía del MOMA, fue su comisario. Actualmente permanece en el Château de Clervaux (Luxemburgo) donde forma parte del Programa de Memoria Histórica de la UNESCO. Este es el “momento dato”, pero te ayudará a entender mejor lo que sigue. 

Steichen fue un intelectual, de los primeros artistas que condujo la fotografía a las galerías de arte, a los museos. Pionero de la fotografía contemporánea. Steichen fue a la fotografía lo que Freud, al psicoanálisis. Estamos ante grandes visionarios, mentes muy superiores y su aportación es inmesurable. Cualquiera de nosotros necesitaría tres vidas para hacer los que estas personas hicieron en una. Ni un minuto en vano.

Pero ¿cuál fue el sentido de esta inmensa exposición?, y su tema... ¿de qué se trataba?, ¿por qué se movió por todo el mundo?, ¿qué hizo que tantas y tantas personas fueran a verla?, ¿cuál es su magia?... y sus críticas, ¿hacia dónde fueron sus críticas?... 


Jack Delano en The Family of Man
Los antecedentes: Esta exposición se gestó en un contexto de enorme incertidumbre y mucha tensión debido a la Guerra Fría. Hiroshima estaba a la vuelta de la esquina, millones de personas habían visto los espantosos efectos de la bomba atómica y vivían bajo la terrible amenaza de una guerra nuclear. Por otra parte la ONU empezaba su andadura y la controvertida Declaración de los Derechos Humanos no había hecho más que ver la luz.

El tema: “The Family of Man” reafirma la fe en la humanidad para una audiencia que, como la mirada de un niño que ha visto cosas que no le corresponde ver, vivía bajo la amenaza de su propia extinción. Fue creada, en palabras de Steichen, “en un apasionado espíritu de amor devoto y de fe hacia el ser humano”. Enfatizaba la paz, el amor al hombre, la conciencia humana más allá de la conciencia social. Presentaba a un hombre sin fronteras, sin etnia, ni grupo social o económico, geográfico o político.
La instalación disponía las fotografías por temas (amor, nacimiento, trabajo, familia, educación, guerra, paz...) de un modo totalmente innovador, por fuera de todos los esquemas con los que entonces se contaba.



La crítica: a “La Familia del Hombre” no le faltaron detractores, a Steichen tampoco. Las hay a decenas, desde los aspectos puramente formales, como que las fotografías son demasiado homogéneas en tonos; hasta los que señalaban la intencionalidad de Steichen y su código ético. Muchos le tildaron de tener una mirada demasiado naïf hacia el mundo, de comisariar una exposición moralista, ñoña, si me lo permitís, donde la individualidad y la identidad de cada retrato, de cada grupo etc., quedaba subordinada a una actividad común de todos los seres humanos (por ejemplo el trabajo, la educación). Hubo quién sospechó de tener una intencionalidad política (para los americanos liberales encarnaba la amenaza comunista, en España, por ejemplo no se mostró. Para los defensores del relativismo cultural suponía un grave peligro ya que subordinaba el valor de la tradición y de la diversidad en aras de representar las actividades comunes de la humanidad, asistíamos la globalización del género humano mucho antes de que el concepto de “aldea global” existiera). 

Los fotógrafos criticaban que Steichen, que había luchado durante décadas para elevar la fotografía a la categoría de arte como una entidad autónoma e independiente de la pintura, la usara ahora como forma de comunicación al servicio de un tema como la humanidad. Vieron una terrible osadía que cada imagen estuviera descontextualizada y que ambos, foto y autor, estuvieran al servicio de comunicar el tema principal. Ninguna fotografía aparecía como obra única, sino que cada imagen representaba las letras de una enorme carta que se le escribía a toda la Humanidad. Nadie era el protagonista de nada. La motivación principal era la supervivencia del Ser Humano en un clima de crisis nuclear, el narcisismo de los autores estaba en segundo o tercer plano, no era relevante.

El reto: Steichen se enfrentaba a un reto muy muy difícil. Esta exposición se gestó con la intención de que fuera contemplada por un inmenso grupo de gente, millones de personas. El punto era crear un sentimiento de confianza, de calidez hacia el ser humano en un contexto lleno de suspicacia, desconfianza y división. Era como cocinar un inmenso y exquisito caldo caliente apto para todos los paladares del mundo.

Esta vez Steichen no promovía la fotografía como arte y a los fotógrafos como artistas, sino que jugaba a otro juego, con otras reglas. Esta vez se trataba de que la fotografía sirviera de lenguaje inteligible para una audiencia global, que el mensaje pudiera ser descifrado igualmente por el indio guatemalteco, por el moscovita o el japonés.

No creo que la actitud de Steichen fuera ingenua y plana, que tantos años y tantas horas dedicadas de lleno a esta exposición tuvieran una intención moralista y escolar. De hecho creo que Edward Steichen adoptó una actitud sumamente responsable y de liderazgo moral en un momento en el que era necesario que los valientes se pronunciaran e hicieran. Un momento no muy distinto al que estamos atravesando ahora.

Como dice nuestra querida @lolaschul, “en la vida puedes hacer muchas cosas, pocas o ninguna; pero si no intentas nada, nunca harás nada”.

26.9.12

Margaret M. De Lange y su proyecto "Daughters"

La inocencia en la infancia forma parte de la mirada del adulto. En el fondo no tiene que ver tanto con el niño. Mirar la infancia es “mirarse” atrás y el asunto es complejísimo. Volver la vista atrás pone a flor de piel toda una colección de sentimientos, del placer al dolor, la rabia, la angustia, el alivio o la tristeza… a menudo la infancia la revivimos con nuestros hijos, que sin darnos cuenta se convierten en el vehículo con el que reparamos nuestros propios desencantos, creando irremediablemente otros, que ellos remendarán en sus propios hijos. No hay infancia perfecta, nunca se cierra el círculo.

Explorar la infancia es explorar abismos y Margaret M. De Lange te deja al borde con absoluta maestría en su serie Daughters.

Margaret M. De Lange, de la serie "Daughters"




Todos tenemos nuestro Moby Dick. Esa enorme ballena blanca que perseguimos durante toda la vida, mejor no darle caza nunca, porque el deseo, como mucho, mejor tenerlo en la punta de los dedos, no lo queramos tener más cerca. No queramos.

A Emilce Dio Bleichmar

13.9.12

La fotografía también se lee


¿Quién decía eso de “no estoy solo, contengo multitudes”

Películas y series, la piel suave, el agua salada, andar descalzo, las noches al ras, la brisa en el vientre… libros y más libros, todos los que, no se cuándo, no te dio tiempo a leer. 

Y el tiempo pasa y llegan más y más personajes que vienen a quedarse para siempre. Entran, se acomodan, ocupan la infinidad, no hay estrecheces. El bueno de Trootwood, el dichoso de Vronsky, el corazón de Valjean, el maestro Yehudi te enseña a volar, Pereira sostiene los días extraños, no hay adolescencia más deliciosa y eterna que la de Holden Caufield… ¿a dónde irán a parar los patos de Central Park en pleno invierno?. 

“On Reading” es un homenaje que André Kertész dedica a la lectura en un proyecto que desarrolló durante más de medio siglo. Sus fotos reflejan la esencia de una actividad tan íntima y personal como universal, y cómo no, se materializó en un libro editado en 1971. “On Reading” es la esencia de la relación del hombre con las realidades alternativas, con el mundo imaginado, tan intangible como real. 


André Kertész, Buenos Aires

A Candida Höfer le gusta plantear su obra seriada, la tipografía es una manera de ver el mundo. Höfer cuenta la historia de la civilización en un abanico de similitudes y variaciones, espacios vacíos que, sin embargo, exhiben todo su potencial humano. Kertész es la presencia, la calidez del tacto, hay un “nosotros” que palpita en su fotografía. Candida es la presencia a través de la ausencia, el lado más humano de la matemática discreta. 
Candida Höfer,  Biblioteca del Trinity College de Dublin.




Cándida Höfer y André Kertész tienen mucho en común, te enseñan a mirar la fotografía más allá de la fotografía, a “leer” la fotografía. ¿A dónde irá a parar eso que decía Mallarmé de "todo en la tierra existe para terminar en un libro"?

12.9.12

GERMAN HEART

Mae West de Rita McBride, es una escultura de 52 metros de altura, está en Múnich y a día de hoy es la mayor obra de arte público de Europa. 

“Day After Day” (Alexander Hick, 2011) es una película documental que trata de la relación que tiene la gente de la calle con Mae West, y aquí está el milagro. Cada uno expresa su opinión, como es lógico… pero todos tienen algo en común. Mae West, ese enorme armazón de fibra de carbono, consigue poner romántico y nostálgico al corazón alemán más blindado. 

Decir que las relaciones son cosa de dos o más es una obviedad, pero saber dónde estamos posicionados en ese tándem no es tan fácil e implica una mirada generalmente templada, distanciarnos unos cuantos metros de nosotros mismos y asumir nuestra parte. No es poco. 

En un código narcisista, como en el balancín de un parque, sólo hay dos posiciones posibles. La presencia de emotividad es codificada como algo bajo, indeseable, siendo el ideal la frialdad, la total neutralidad afectiva. Pero nuestra Mae West, gris, fría y altiva, ya ocupa ese lugar y el buen alemán de a pie ha de colocarse, sin remedio, en el asiento que queda para equilibrar esa balanza. En pocos minutos el documental se convierte en una galería de vecinos románticos, emotivos, demandando afecto, demandando parterres con flores y llenos de nostalgia. Unos confiesan su deseo de pasar con el tranvía por debajo, otros buscan su utilidad en un enorme árbol de Navidad.

Decía Ray Loriga que las mujeres cuentan con sus culos, como los Estados Unidos cuentan con sus marines. No están acostumbrados a la derrota, ni las mujeres, ni los Estados Unidos. Mae West les ha cogido el sitio a los alemanes, ellos tampoco están muy acostumbrados. 

Rita McBride expone en el MACBA hasta el 24 de septiembre, donde también se proyecta "Day After Day"

Fotograma de la película "Day After Day" de Alexander Hick (2011)

23.6.12

Yao Lu o nuestra manera de estar en el mundo


Fotografía es jugar con el tiempo. La realidad es una manera de estar en el mundo. “A ciencia cierta” es un cúmulo de eventos que se repiten una y otra vez, y que nosotros nos ocupamos de ordenar y relacionar, como eslabones de una cadena.

Fotografía es hacer ver lo que no hay, dar pistas, remover conciencias, acercar un mundo y sugerir otro. Y esto parece que es lo que Yao Lu nos propone con su serie “Landscapes”. Imágenes que parecen pinturas tradicionales chinas. Entras en la sala y te relajas en esa especie de equidad zen, pero todo es mentira. Lu te está haciendo partícipe de una ilusión. Te acercas, miras el detalle y tomas conciencia de tu propia inocencia. Eres un April fool, una vez más. Son fotografías construidas a partir de esa realidad que no queremos ver: vertederos, ríos contaminados… la muerte anunciada… Esas imágenes representan el lado oscuro de ti y de mí, la parte deforme, el salón de los espejos.

“Fotografía” te muestra, una vez más, nuestra forma de estar en el mundo.

Jao Lu