31.1.12

Niagara

Una capilla con flores de plástico y moqueta roja. Un rainbow de neón medio tuerto que anuncia la entrada al Holiday Inn. Restos de nieve sucia en el aparcamiento gratuito y una luz amarilla en la puerta de cada habitación. Una cama de agua con su colcha centenaria y dos toallas en forma de love, dan la bienvenida a ese amor adolescente de tres cartas y un minuto. El escotazo de la novia y los tatuajes del novio. Una boda de nylon. Todo un #planazo.

Si me volviera a casar lo haría en esa Niagara de Alec Soth. Hoy he estado ojeando el libro y es, sencillamente, maravilloso.

Nunca digo que este cura no es mi padre, algún día habrá que renovar los votos.

Alec Soth, de la serie "Niagara"

25.1.12

La foto que no hice

Estábamos en Fortuna, un sol cegador, una cerveza con los compañeros de clase. Detrás de nosotros había una madre viejísima de sol, no tanto por el tiempo. Al lado estaba su hijo, de unos 30 años. Esas caras, esas bocas, esos ojos... que sólo un pueblo de secarral sureño puede esculpir. Me dieron ganas, pero bebían, discutían y tenían un bastón... no era el momento... o sí?...

24.1.12

No sin mi dealer


Gracias a los hongos alucinógenos he sido capaz de promocionar esta ciudad.
No. Nunca sin mi dealer.

A Carlos.

17.1.12

Youseff Nabil

Sexo, muerte y soledad son los ventrículos y aurículas que mueven el corazón de Youssef Nabil.

"La gente también parece tranquila, natural y honesta cuando cierra los ojos,... casi quieres sostenerlos en tus brazos. ¿Has visto a alguien poco natural o superficial mientras duerme?", dice Youssef.

"You´re innocent when you dream..." contesta Tom Waits.

Todo parece tan sencillo...

Youssef Nabil, "Hope to die in My Sleep", autorretrato, Vinales, 2005


A Joseph Raven.



16.1.12

Las fotos que me llevaría a La Isla

Estas son dos fotografías que, sin duda, me llevaría a una isla desierta para colgarlas en el tronco de una palmera,  justo al lado de mi hamaca.

José Rodrigo, "Niña recostada sobre perro" (1873)

Gertrude Käsebier, "Blessed Art Thou among Women" (1899)

15.1.12

Mikel Dumonceau

Llevo media hora dándole vueltas a este post, Mike. Un jardín laberíntico lleno de posibilidades, no sé por cuál puerta decidirme. Normalmente escribo sin pensar y así voy a hacer ahora.
Mikel por fuera es nuestro pequeño Mario Testino. Fotógrafo editorial en el más puro sentido de la palabra. Luz y control.

Es nuestro guardián entre todo ese centeno de posibles clientes que buscan una imagen de lo que parecen. Más luz y más control. Te recomendaría con los ojos cerrados, Mike, porque sé que sabes cuidar y te gusta hacerlo.

Determinado y silencioso. Maestro en el arte de SER sin estar. Analítico por fuera, apasionado por dentro. Las apariencias no dan cuenta de tu enorme cara B. Música de cañerías, ríete tú.

La distancia de Testino, la elegancia de Avedon y los secretos de Newton. Agitemos, Mike, esta coctelera porque suave es la noche.


Mike Dumonceau (2010)


Mike Dumonceau (2010)


Mike Dumonceau (2010)


14.1.12

No todo va a ser la ostia

Décadas de fotomontaje sin photoshop. Jerry Uelsmann (Detroit, 1934),  construye con sus fotos realidades alternas, lo que el llama "the dark side of myself". Son escenas oníricas, llenas de contenido simbólico.
De Uelsmann me gustan algunas de sus obras, pero en muchas de ellas me provoca un "efecto Paulo Coelho", de psicología barata, como de bar de barra de skay y olor a pachuli.

No todo va a la ostia.

Jerry Uelsmann, "Simbolic Mutation" (1961)

Jerry Uelsmann, "Apocalypse II" (1967)

12.1.12

Hugo Erfurth


Hugo Erfurth, "Käthe Kollwitz" (1925). Gernsheim Collection. Texas Univ., Austin.

Retrato de la artista gráfica, pintora, escritora, poetisa y pacifista alemana Käthe Kollwitz
Käthe, en su trabajo, daba una enorme importancia a las manos. Hugo las enfatizó en este magnífico retrato, que ahora está en Austin, en la Universidad de Texas. Así que, si pasáis por ahí, no dejéis de ir a mirarlo. Yo espero ir algún día... 

2.1.12

Pierre Gonnord

Si tuvieras que enviar algún cacho de tu vida a la papelera de reciclaje... ¿cuál sería?... y si tuvieras que vaciarla definitivamente... ¿la vaciarías?.

A menudo, pesa más la mirada propia que el hecho en sí.

Pierre Gonnord descubrió la fotografía de adolescente, eligió financiar su futuro estudiando economía, para luego convertirse en retratista. Llegar a B, no siempre implica salir de A.

Sus fotografías surgen de la necesidad de un encuentro, de la búsqueda del imprevisto y de la esperanza de que surja la intimidad. Tres toros tres, que cuentan por seis.

Reconoce tener una cultura más fotográfica que pictórica. Obsesivo del rostro, en la calle, en el metro, en el cine, en la literatura… Balzac, Zola, Dostoievski, Camus, Raymon Chandler, Prévert… retratistas sin cámara, haluros de tinta.

Confiar en la intuición, sumar más que restar, parar para seguir y buscar y encontrar. Así se hizo fotógrafo Pierre.

¿Influencias fotográficas? Todas. Cartier-Brésson, André Kertész, Alvarez Bravo, Brassaï, Diane Arbus, Paul Strand, Irvin Penn, Avedon, Nadar, Disfarmer, Vigilio Viéitez… para qué andarse con estrecheces…

Zurbarán, Murillo, Ribera, Ribalta, Goya, El Greco… suma y sigue…

Gonnord utiliza siempre el mismo esquema, el mismo marco, la disposición del personaje… son las constantes en su fotografía y lo hace así para que no te fijes en ellas y te adentres en la información que te ofrece su rostro, que a veces, parece un paisaje.

Hay algo de Gonnord que me hace dar un paso adelante y otro atrás. Sus retratos, técnicamente fascinantes, no puedo dejar de verlos como paisajes, surcos, valles y colinas… y ahí me quedo, en la litosfera.

No puedo dejar de ver a Pierre en cada uno de ellos, como si no existiera nadie más. Paso atrás.

La verdadera bestia es el sujeto del inconsciente, siempre va contigo… es lo más bello y horrible que he visto nunca, al mismo tiempo.

Pierre Gonnord, de la serie Regards