24.1.15

Lectores de Proust



Esta es Altea, sólo tiene un dueño. Su dueño sólo tiene un autor. 
En gran medida, todos nos damos la mano.

17.1.15

Fotografiando a Proust

Hace algún tiempo vi esta foto en PijamaSurf, Marcel Proust está tocando la raqueta,  la chica del centro, irónica, posa como si estuviera en un estudio, un niño se cuela en el plano con un bastón y la niña pequeña se ríe espontáneamente, parece ya bastante acostumbrada a las fotos de aficionado.



Esta fotografía fue tomada en 1891, hacía justo dos años que se comercializaba la primera Kodak de bolsillo (la mítica Brownie). George Eastman, el fundador de la compañía era, por así decirlo, el Steve Jobs de la fotografía de la época: ¿Queréis fotos? Pues yo haré que toooodas las casas tengan cámaras mini para vuestros momentos-raqueta.

Su eslogan era como una canción de los Beatles, siempre está actualizado: "Usted pulse el botón. Nosotros haremos el resto". Desde que irrumpió esta cámara en el mercado, el número de fotógrafos profesionales empezó a decaer, a decaer, a decaer... hasta hoy.

La cámara Kodak, tuvo tal impacto social, que fue uno de los primeros productos de consumo de masas que hubo en Estados Unidos. Todo el mundo quería inmortalizar su intimidad, mirarse en el mundo real. Esta sociedad, estaba acostumbrada a los retratos de estudio, formales, pausados, congelados antes de pulsar el botón. Son dos usos distintos de la fotografía, pero hoy me inclino por los momentos Proust-raqueta.


Para Albertina @carquetas

11.1.15

Angelica Dass o los colores de la humanidad

Leí no sé dónde, que el pasaporte más caro en el mercado negro es el brasileño. Casi cualquier persona del planeta podría haber nacido allí sin levantar sospechas.

De alguna manera Humanae cuenta la historia de Angélica Dass, una fotógrafa brasileña afincada en Madrid, nieta de nativos brasileños negros, su padre fue adoptado por una familia de "blancos". De alguna manera, este proyecto nació muchos años antes de que ella tomara plena consciencia de su propósito. 

Humanae nace desde la diversidad global en el más amplio sentido de la palabra. No invita a detenerse en estaciones de paso como la edad, el género, la religión etc, y menos aún bucea en menudeces tales como el estatus social, económico, político, o la nacionalidad de nadie. Su sistema de reclutamiento de los candidatos es aleatorio, a través de las redes sociales.

Angélica retrata con un fondo blanco, luego coge una pequeña muestra de pigmento de la nariz, que es la parte del cuerpo más sensible al cambio de color de la piel (el frío, el sol, un resfriado, una borrachera...) y lo traslada a la paleta de Pantone, un sistema industrial de clasificación del color, donde los colores primarios tienen la misma importancia que las mezclas a partir de ellos. Todos valen. 



Ninguna persona tiene el mismo color de piel, ni siquiera su propia piel tiene una pigmentación homogénea. Teóricamente hablando, la infinidad de colores de piel tiene su límite en el número de habitantes, que en ese milisegundo, tenga el mundo. 

Este proyecto ha sido viral, otra vez, en el más amplio sentido de la palabra, porque las sinergias que ha creado han sido, no menos interesantes, desde análisis estadísticos de los colores de la piel, pasando por la variedad en las formas de las caras, proyectos escolares en los que los niños desaprenden teorías: "el lápiz de color carne"... #WTF is this?

Lo que me parece más fascinante del proyecto de Dass, es la subjetividad que se despliega tras esos "PANTONE 58-8 C", "PANTONE 323-2 C"... la insatisfacción con el aspecto propio incrementa las ventas de cremas que "entonan" a los norteamericanos y europeos, mientras que esas mismas multinacionales fabrican lociones para "blanquear" a los asiáticos. 

Todo depende del aplomo con que mires a tu ideal del yo, supongo. 



Para Henry, @GuitarCafe