10.1.13

El Angel del Barrio

Hay historias que por h o por b las llevas tiernamente para toda la vida. Es como si las guardaras en una carpeta especial que no va a la memoria, sino al alma.

Esta que os digo es una de ellas. Se trata de Joe, un anciano de 81 años que nació, trabajó y ha vivido toda su vida en Hoxton Square, en Londres.

El fotógrafo Martin Usborne (muy amigo de fotografiar animales, personas y especialmente su relación entre ambos) se cruzó por la calle con Joe y quiso retratarlo desde ese instante. La sorpresa es que a partir de ese deseo, surgió una amistad llena de encanto

Joe es un poco Bienvenido Mr. Chance, con esa sabiduría naïf que tienen algunas personas que han sobrevivido a casi todo. El universo de Joe es sorprendentemente simple y hondo a la vez, quizás por esto tenga muchísimo más alcance que las calles de las que nunca ha salido.

Todos los barrios tienen sus propios ángeles que velan por nosotros, por amor al arte.

Os recomiendo que miréis el proyecto, se llama Joseph of Hoxton.

Martin Usborne, del proyecto Josph of Hoxton

8.1.13

Enrique Meneses o El Arte de Vivir Rodando

Quisiera empezar el año haciéndole un tributo a la vida, así que empiezo con Enrique Meneses.
Enrique nació en 1929, la misma semana del crack de la bolsa de NY, y esto, de alguna manera marcó su personalidad. Fue un optimista incurable, un superviviente confeso, un eterno inconformista, amante de la vida viva, llena e intensa. 

Enrique ha vivido cinco crisis y lo cuenta con cierto orgullo. Con el orgullo del superviviente, del que ha sido capaz de inventarse a sí mismo cada día, de adaptarse a las duras y también a las maduras, con ganas, con brío y mucha dignidad. 

Cuenta que iba para diplomático porque así lo quería su padre, pero recompuso su vida, plantó a su padre y dejó derecho para entregarse al fotoperiodismo.

Fue cien mil cosas, casi todas relacionadas con su oficio de fotoperiodista (y sobre todo freelance), que vivió con más que pasión. Posiblemente por la que más se le reconoce es por su trabajo como reportero en Sierra Maestra con el Che Guevara y Fidel Castro durante la revolución cubana. Allí desembarcó detrás de unas faldas que le dieron calabazas y acabó viviendo cuatro meses con Fidel, nada más y nada menos. Nunca le llovió una historia, si hacía falta levantaba un camino intransitado durante siglos para ir detrás de lo que sentía que tenía que contar. Así ocurrió en Cuba.

Empezó a escribir a los 15 años y a los 83 años seguía haciéndolo. Todas las mañanas a las 8:30, estaba al pie del cañón, que era su ordenador. Artículos, libros: "Fidel Castro" (1966), "La Bruja Desnuda" (1976), "Escrito en Carne" (1981), 2La Nostalgia de un Error"... fueron algunos de ellos. Sus memorias publicadas en 2006, "Hasta Aquí Hemos Llegado", son del todo recomendables. Fue corresponsal en Oriente Medio, En India. Dirigió varios programas en TVE como "A Toda Plana", "Robinson en Africa" y en RNE como "Aventureros". También fue director de Playboy España y trabajó para revistas como Paris Match y Life.

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Retrato de Enrique Meneses en su expo sobre Cuba
Y estoy escribiendo una lista de las cosas que hizo, pero esto no es lo que yo quiero contar de Enrique Meneses. El rastro de vida que queda de las personas que se van, ese aura, no está en los logros. A los trofeos, a los "oscars" no les late el corazón. Creo que está en las ganas, en la pasión por vivir, crear, hacer... amar. El triunfo es fluir. Fluir es seguir rodando. 

Enrique decía que prefería equivocarse ahora que tener razón dentro de cien años y por eso no paraba de hacer cosas y de inventarse una y otra vez. Entendió a la primera este cambio de paradigma vital que llamamos crisis y tardó poco en dar respuesta. Fue blogero incansable durante años y uno de los artífices de Utopía TV, una televisión hecha por y para un periodismo libre, sin artificios, ni censuras (y dicho sea de paso, ponerla en marcha costó unos 400€).


Sabía muy bien que tener una idea es mucho más valioso que guardar cien lingotes en un banco y que llevarla a cabo es tan barato como una buena conexión a Inertnet. Este es el espíritu de este "chico de garage" de 83 años. 
Valoraba la libertad sobre todas las cosas, hacía lo que sentía y no, no era políticamente correcto. Decía en las Universidades que la verdadera Universidad está en la calle, "¡hacer el reportaje que queréis y seréis buenos!, no esperéis que un jefe os mande lo que tenéis que hacer o decir". El trabajo a cambio de nómina era sinónimo de muerte. Los tiempos le dan la razón. Una mente inquieta, hoy, no viste mocasines.

Animaba a los jóvenes a buscar en su curiosidad,  en su inconformismo, en su creatividad... para calzarse en la vida. Su legado es su pulsión de vida, su ilusión y su enorme compromiso. Esto sí es lo que quería comunicar de Enrique Meneses.

Os dejo el "Decálogo del aventurero" y esta entrevista en la revista Jot Down, dos buenos retratos de Enrique.