28.3.12

Rafal Milach. Volverse a enamorar, again and again.

Descubro a Rafal Milach y me vuelvo a enamorar, intensamente, como cada día.
Fotografía la antigua Unión Soviética. La decadencia de un ex-país decadente. Vamos de cabeza al subsuelo. Sus fotografías no me hablan de desesperanza, ni siquiera de melancolía... sí de supervivencia, de dignidad y enorme espíritu de lucha.

The Black Sea Concrete, The Very Beatiful Project, Wunderland... os animo, y mucho, a que exploreis su web.

Estas fotos son de su serie "Disappearing Circus", (2005-07). Son personas que han trabajado en el circo durante décadas y que ahora están retiradas. A pie de foto explica en qué circo trabajaron, durante cuánto tiempo y de qué trabajaron...

Rafal Milach. Henryka Sawicka (67), "Disappearing Circus Series" (2005-07)

Rafal Millach, "Disappearing Circus Series", (2005-07)



15.3.12

Te puede pasar a ti


Miguel Peñalver
 La cabra tira al monte y no podía ser de otra manera, Miguel Peñalver tenía que ser el fotógrafo de las personas. Hombre de buen carácter, sin darte cuenta acabas bailando a su son y seguro que tarde o temprano terminará gustándote. Y es que la sonrisa y el "no hay problema" son las armas más poderosas que existen, no hay armamento nuclear que supere este 1+1.

Miguel busca incansable la esencia de cada escena, pero no sin una sonrisa de oreja a oreja. Este dato me lo guardo, es importante para lo que vendrá después, es decir, para lo que sea.

Dicen los fotógrafos que cualquier excusa es buena para hacer fotos, para Miguel, cualquier momento es bueno para rodearse de gente, que es lo que más le gusta. Luego llegan las fotos, una detrás de otra... Es un hombre de ni mucho, ni poco, ni bien, ni mal... de hacer las cosas con alegría, lo mejor que sepas y luego pasar a otra cosa... más gente, más sonrisas, más fotos... parar es morir...

Me he acostumbrado al apocalipsis de los telediarios. Miro impasible a todos esos que se reúnen en cumbres de luz semiazulada  y que nos resuelven la vida en un idioma que no es el nuestro. Mientras tanto nosotros intercambiamos sonrisas y lo que tenemos en las manos. A lo mejor es que va a ser así.

Esta mañana se me ha caído el iPhone al water, 0 en glamour. Todavía sigo sin echarlo de menos.

4.3.12

Retratar la infancia


Dice Ana María Matute que "la infancia es más larga que la vida". Y es que la memoria no es el mejor recurso para recordar, si lo que queremos es reproducir exactamente lo que ocurrió.

En la infancia cabe todo, lo que fuimos y lo que jamás sucedió. Es fácil idealizar la infancia y sobrevalorar la inocencia. Ponemos en nuestros hijos lo que no vemos en nosotros y ellos reciben el testigo, porque todos entendemos mil idiomas. Es una manera de reparar nuestra propia incompletud.

Infancia es un término tan ambiguo como inquietante. Cronológicamente tiene los límites más o menos definidos, los diez o doce primeros años de vida, pero esto no siempre ha sido así. Ni siquiera hoy, según dónde estemos.

¿Por qué pedimos a los niños que sonrían en las fotografías? Parece un gesto inconsciente, una forma de vehiculizarlos hacia un recuerdo de ellos mismos siendo felices, queridos, mirados y completos. ¿Pero qué es eso de "infancia feliz"?. Parece que tiene que ver más con los adultos que con los niños, con esa necesidad de dulcificar el pasado, de apaciguar a la bestia, de reconciliarnos con nosotros mismos. Es legítimo, ¿Por qué no?.

Pero hay ojos que se atreven a mirar la infancia en toda su complejidad. Filias y fobias, temores y deseos, la angustia, el terror, el terror sin nombre... Toda una legión de fotógrafos que nos llevaron directamente a revisar en nuestros archivos y quizás a mirar atrás con cierto dolor. Diane Arbus, Emmet Gowin, Lewis Hine, Helen Levitt, Ralph Eugene Meatyard, August Sander, Roger Ballen, Nelli Palomäki... Pero hoy me detengo en Ingar Krauss.

Ingar Krauss comenzó a retratar niños a raíz de mudarse a una casa a las afueras de Berlín, casi lindando con Polonia. El no-bullicio, el jardín de atrás y los niños que crecían sin ningún remedio. Parece que esto fue lo que instó a retratar la infancia, primero la más próxima (a sus hijos y sus amigos), luego la más íntima (niños de orfanatos, prisiones e instituciones estatales de la antigua Unión Soviética). Ambas infancias, la "feliz" berlinesa y el "horror" soviético, conservan esa mirada inquietante que sólo los niños saben enseñarte, si los miras entornando los ojos, justo a la altura de los suyos.

Ingar Krauss

1.3.12

Emmet Gowin

A menudo las mejores fotografías están en tu casa o muy, muy cerca de ella, en parte porque es allí donde  estás más cómodo y sabes cómo y cuándo. Hay autores que han sabido explotar su entorno al máximo y nos han dejado fotografías maravillosas: Sally Man, Julia Margaret Cameron, Catherine Opie, Ingar Krauss...

Todo el post es una excusa para subir esta foto, que me parece maravillosa. Es de Emmet Gowin (Danville, USA, 1941) y sí, gran parte de su obra es su entorno familiar más cercano. Con el paso del tiempo fue derivando a la fotografía de paisaje, especialmente a las huellas que el hombre ha ido dejando a lo largo del tiempo en su entorno, en su mayoría son fotografías aéreas.

Os dejo esta fotografía, que esconde dos o tres poemas a la vez...

Emmet Gowin, "Nancy" (Danville, Virginia, 1969)

(lástima que la imagen sea tan pequeña, porque vista en grande es bellísima)