14.7.11

Thomas Struth

Si me dieran a elegir entre todos los trabajos de Struth, sin duda me quedaría con “Family Life”, un proyecto que empezó de la mano del psicoanalista Ingo Hartmann en los años ochenta. Ingo tenía la costumbre de pedirle al paciente 4 ó 5 fotografías con el pretexto de hacerse una idea de cómo era él y su familia en la infancia. Esta particular costumbre, acabó siendo un proyecto fotográfico que a día de hoy sigue creciendo.

Struth retrata (entre otras muchas cosas) familias, gente que conoce, amigos, clientes. Podía hacer más de 60 negativos de los que, junto a sus “modelos”, seleccionaba uno o dos que serían los que después se ampliarían.

La disposición de cada uno en la fotografía no está hecha al azar, sino que cada miembro del grupo familiar te está hablando de su mundo relacional, de todo ese complejo entramado de relaciones que tiene con los demás miembros y sobre todo contigo. Ese al que estás mirando, en silencio te está posicionando con respecto a él, haciéndote jugar un rol… y tú sin darte cuenta has entrado al trapo, intentas ver quién es ese en su mundo, pero en realidad se te ha colado dentro y buscas a ver con quién te identificas y cuál es el que repudias. Tus filias y tus fobias. Claro, que luego viene Lacan y titula uno de sus seminarios "Tú eres ese a quien odias" y te deja pensando.

3.7.11

Sobre Alberto García-Alix

Alberto García Alix (autorretrato)

Sabía que este encuentro iba a ser mucho más que un encuentro fotográfico.
Mitómana a ratos, #yoconfieso, conocer a una persona que está en tu ventrículo izquierdo no es algo que me apetezca de entrada. Para qué mentir, la fantasía me pone.

Era el momento de leer a Patti Smith, conviene entonarse. Disfruté viajando con ella.
En Figueres nos esperaba Alberto. Intenso, libre, generoso, gran tímido y siempre, siempre jugando. Pura vida.

El instinto se le adelanta dos o tres pasos, luego llega él..., o no.
Melancólico en sus ratos libres. El desafío lo pellizca y lo pone del revés.
Días contados. Dos telediarios. Entre tanto, levantamos un sueño.
Sostener la ilusión. Tai chi.

Donde yo vivía había una enorme pintada: “SE VEAD”, quería venderlo. No sabía escribir, pero medio se acordó de qué letras tenía que juntar para hacerlo. Dio en el clavo, sin rodeos. Fotografía que “huele y duele”.

Los carburadores. Ese gran invento.